EL PERDÓN


PREDICACIÓN VIERNES 7 DE NOVIEMBRE DE 2008
Por: Pastores Rodríguez

Cita Bíblica: Lucas 15:11-32

En esta parábola se observa cómo dos hermanos cayeron en desgracia, uno al ofender y otro ofendido que no podía ver la bendición por no perdonar. El primero ofendió a su padre, creyó que por sus propios medios prosperaría… pero llegó a un punto de quebrantamiento y cuando él se volvió a Dios comenzó el camino a su restitución. A continuación veremos al ofensor y al ofendido:

1. EL OFENSOR
“Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego”. (Mateo 5:22)

Cuando nos ofendemos quedamos expuestos al infierno, se va la protección, viene aflicción, hambre (un demonio sigue a la persona para hacer secar todo en lo que coloque las manos).

Aunque una ofrenda es un arma poderosa para mover montañas, no surte efecto cuando has ofendido, la Biblia lo dice en Mateo 5:23-24 “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”.

Si no restituyes, en vez de seguirte el bien y la misericordia, te seguirá el hambre.

2. EL OFENDIDO
“Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale“. (Lucas 17:4)

Hay ofensas muy fuertes, como la traición, cuando te hacen promesas y no las cumplen, te quitan algo, matan a un ser querido, cometen injusticia, etc. Pero sólo hay una salida en la Biblia: el perdón. Y ¿Qué es el perdón? Es soltar, dejar ir libre a una persona que nos ofendió o hizo daño.

Las ofensas son necesarias para cumplir el propósito de Dios, por ejemplo: José fue vendido por sus hermanos, encarcelado, pero de ahí, salió para reinar y ayudar a su pueblo.

Debemos dejar de ver lo malo en todo y comenzar a ver lo bueno.

“Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos”. Jeremías 15:19

Al principio las ofensas hacen daño, pero no debemos quedarnos ahí.

Hay personas que saben conseguir el perdón de Dios, pero no saben perdonar, en este caso se puede caer en manos de verdugos (las oraciones tienen estorbo, no llegan las bendiciones, hay opresión, el amor se anula).

EL LLAMADO PARA ESTE DÍA ES: OFENSORES DEBEN RESTITUIR, OFENDIDOS TIENEN QUE PERDONAR.

EL MEJOR ANTÍDOTO ES EL PERDÓN, ES LA ÚNICA MANERA DE MANTENER LA BENDICIÓN, EL PERDÓN NO ES UN SENTIMIENTO, ES DE LA VOLUNTAD (UNA DECISIÓN), NO DEJEN PASAR EL TIEMPO, PORQUE ÉSTE NO SANA LAS HERIDAS, LAS PROFUNDIZA O DETIENE LA BENDICIÓN.

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